Cómo orientarse por el metro de Londres

metro en londres

Es probable que el icono del círculo rojo con la línea azul atravesada del metro de Londres sea uno de los más fácilmente reconocibles del mundo. Lo que sí podemos asegurar, es que sus túneles –gracias a los cuales es conocido como TheTube por los londinenses- son los más antiguos del mundo. Algo que lo convierte en un medio de transporte digno de ser fotografiado, pero también en uno poco adaptado a los nuevos tiempos.

Igual que no eres un buen romano si no sabes que esperar a que un coche pare en un semáforo es inútil y que cruzar una calle sólo depende de ti, no eres un buen londinense si no sabes moverte por el metro como si fuese el pasillo de tu casa. De hecho, es habitual ver a los turistas perdidos girando los planos de éste en todas las direcciones posibles completamente perdidos.

Unas 300 estaciones y 12 líneas diferentes conforman este complejo entresijo de pasadizos, túneles y escaleras mecánicas que terminan extendiéndose bajo el suelo de la capital a lo largo de unos 408 kilómetros de vías. Dicho así lo más seguro es que os den ganas de ir andando. Pero no hay que angustiarse porque al final, como todo, la práctica hace al maestro. Y, mientras tanto, este post puede allanaros un poco el camino.

Similar a lo que uno puede encontrarse en el metro de Madrid o Barcelona, cada estación tiene un nombre y un color. En este caso la gama de colores va por estaciones y no por líneas como sucede en el madrileño, pero eso ayuda bastante a la hora de identificar dónde se encuentra uno ubicado.

Pero, antes de meternos en faena, es importante conocer unos datos previos. Para empezar, como curiosidad, se calcula que más o menos unos 3 millones de personas lo utilizan a diario así que, en caso de pérdida, no va a faltaros gente a la preguntar e incluso junto a la que perderse. Mal de muchos consuelo de tontos, dicen.

Es importante saber que en Londres el metro empieza a funcionar desde las 5.00 am y que permanece abierto hasta la 01.00 am, así que hay tiempo de sobra para perderse, encontrarse y aprenderse cada estación de memoria. Una vez dentro, los trenes suelen pasar con una frecuencia de 5 minutos, por lo que no hay que pasar minutos interminables de espera. Además, al ser una red de líneas tan amplia, siempre tendrás una estación relativamente cerca.

Al igual que sucede con el DLR o la línea de autobuses, tanto la OysterCard (lo que en España conoces como Abono Transportes) y la TravelCard sirven para utilizar el metro. Siempre van a salir mejor de precio alguno de los anteriores, a comprar un billete sólo que puede llegar a costar 3 veces más. Todas estas opciones pueden adquirirse desde cualquier estación en taquilla.

Como si de distritos se tratara, el metro londinense se organiza por “zonas”. En total son nueve y van desde la más céntrica (la 1) hacia fuera hasta la 9 que es la más periférica. De tal forma que si vas de turista lo más seguro es que te muevas entre las zonas 1 y 2 pero, si vas a vivir en la ciudad, y teniendo en cuenta los precios de Londres, seguramente de la 7 a la 9 esté tu nuevo hogar.

Pero ojo, que lo complicado viene ahora.

Pese a ser un sistema complejo está muy señalizado y, aun así, es recomendable llevar un mapa contigo las primeras veces. Tiene una parte muy curiosa, y es que los túneles están señalizados por direcciones cardinales.

Pero… ¿Y si no se dónde está el norte en mi barrio cómo voy a saberlo en Londres?

No hay que alarmarse. Es tan sencillo como, mapa en mano, tener claro en qué estación está uno y a qué estación se quiere ir. Mirando en el mapa si la estación está colocada al norte/sur/este/oeste, esa es la dirección que deberás seguir en los túneles para llegar al andén que te corresponda.

Sabiendo la línea que quieres coger, y dónde está la estación de destino en referencia a donde estás tú, es cuestión de mirar el cartel donde te ponga la línea que buscas y la dirección cardinal que corresponde. Los puntos cardinales vienen marcados tal que así:

  • NORTE – Northbound
  • SUR – Southbound
  • ESTE – Eastbound
  • OESTE – Westbound

Una vez en el anden, otro dato importante es saber que pueden pasar varios trenes con direcciones distintas en el mismo. Algo muy distinto a lo que uno ve en España donde cada andén sólo tiene un tren que pase en esa dirección. Para saber a cuál hay que subir, fíjate en la estación final de la línea que quieres coger y, según esto, subir al tren que la marque en su parte frontal.

Eso sí, saber moverse en el metro londinense no sólo es cuestión de saber coger los diferentes trenes sin perderse, sino que también implica conocer las reglas no escritas que te harán pasar de ser un turista perdido a un habitante más.

La parte más importante seguramente sea la que tiene que ver con las escaleras mecánicas. Básicamente se trata de llevar a rajatabla eso de utilizar el lado derecho de la escalera si se quiere permanecer quieto, y el izquierdo si se quiere subir o bajar andando. Parece obvio ¿no? Pues aun así hay quien lo olvida y luego no es raro vivir alguna confrontación a raíz de ello.

Si podéis evitar usar este transporte en las horas pico (de 07.30 am a 09.30 am), mejor que mejor, porque se hace prácticamente imposible transitarlo y el contacto cuerpo a cuerpo es inevitable.

En cuanto a la parte más social del metro, a los londinenses no se les da muy bien eso de intercambiar conversaciones –o miradas- en este medio de transporte. No es algo que se lleve, de modo que las actitudes frías e incluso groseras pueden ser más habituales de lo que uno se espera.


En definitiva, recurrir a este medio de transporte es más una cuestión de ensayo-prueba-error que de otra cosa. Y si bien se hará complicado las primeras veces, cuando uno aprende a moverse como pez en el agua, no puede evitar sonreír al pensar que está un poco más cerca de ser un auténtico londinense.